martes, abril 03, 2007

Oruga

Escuchaba la 103.3 en el altillo de casa, intentando estudiar para el coloquio de Ingeniería de las reacciones homogéneas a la luz de un velador. Dormí ahí por un tiempo, mientras papá y mamá colocaban el piso de cerámico con sus propias manos.
Hacía menos de un año que todo había comenzado con P. Seguían estando los fantasmas, de algún modo. Mi fantasma de C., a quien no había vuelto a ver, y el suyo de Ezequiel, que se había ido a París. Pero eso era secundario en el fondo.
Estaba esto que habíamos descubierto. Estaba esto, que me hacía doler al escuchar sus canciones favoritas, sólo por quererla tanto. Ansiaba que pasasen alguna de The Cure por la 103.3, para sufrir y ser feliz al mismo tiempo.
Las bajé con el kazaa, con mi penosa conexión dial-up, para saborearlas, mientras me preguntaba cuánto era que realmente me quería, y cuánto iba a durar ese vértigo.
Esos días de principio de verano, el patio de casa se llenó de orugas. Y justamente estaba esta canción, The Caterpillar, que decía: "you flicker and you're beautiful, you glow inside my head, you hold me hipnotized, mesmerized".
Así, no había fantasma que durase.

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1 Impresiones:

Blogger Fodor Lobson pensó que

Es usted un romántico incurable... ¿bajar música con una conexión telefónica? Eso sí que es sacrificio.

10:21 a. m.  

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